miércoles, 15 de junio de 2016

Jordi Claramonte

HAY MUCHAS FORMAS DE SER SIMPLE, LO CUAL CONVIERTE LA CUESTIÓN DE LA SIMPLEZA EN ALGO PARADÓJICAMENTE COMPLEJO.

MENSAJES EN EL TIEMPO

Entre las páginas de una edición vieja de La montaña Mágica de Thomas Mann surgió esta mañana, hojeando libros en mi biblioteca, esta nota-mapa-decálogo apresurado escrito hace casi una década, cuando trabajaba de proyeccionista. Refiere algo así como la fundación de una República, una República que luego es abolida, y unas alabanzas absurdas como lema de esa -¿inexistente?- República. Todo ello agazapado en la programación semanal de las películas del cine. En fin. Como esbozo ingenuo y torpe que es revela cierta trayectoria, estúpida, reconfortante, además de un insondable aburrimiento. Al verla he sentido tristeza, por supuesto, pero una tristeza redentora. Le he sacado esta foto y la he dejado donde estaba. 

domingo, 6 de diciembre de 2015

ESQUIZOFRÉNICAS O LA BALADA DEL POETA LEGENDARIO

Cuentan de Leopoldo María Panero, el poeta maldito, el genio esquizofrénico que pasó gran parte de su vida ingresado en sanatorios mentales, que allá por los setenta se alistó al Partido Comunista, convirtiéndose en cabecilla intelectual de la organización en Madrid (escribiendo panfletos, repartiendo octavillas, preso varias veces en aplicación de la ley de vagos y maleantes), hasta que una tarde, en una manifestación, perseguido a la carrera junto a sus compañeros por una caterva de feroces miembros de la Policía Armada, condujo a propósito a los suyos (y a sí mismo) hasta un callejón sin salida: nadie entendió nada por un instante, ni rojos, ni grises… la carcajada del loco retumbó como un trueno ensordecedor.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA PUERTA VERDE

En la segunda planta del MACBA (Museu d'Art Contemporani de Catalunya) hay una exposición titulada Especies de Espacios que, de la mano de Georges Perec y su obsesiva tendencia al inventario misterioso, explora la geografía de nuestro devenir en clave espacial, los lugares donde se ubica nuestra existencia (especial atención a la dicotomía público vs privado). La fuerza de la propuesta reside, a mi modo de ver, en la atención focalizada al elemento contextual de nuestras vidas, dónde la pasamos, sobre qué suelos, techos y paredes, habitualmente descuidado en favor del elemento temporal, es decir, lo que somos del nacimiento a la muerte. La idea, más o menos, es esa. Yendo a lo concreto, lo que uno ve en la sala son decenas de obras de la más variada naturaleza que reflexionan sobre el asunto, vídeos, lienzos, fotos, instalaciones... Una de esas obras llama poderosamente la atención. Se trata de una puerta, situada casi al final, cerca de la salida. Una puerta de madera verde, con sus visagras y su pomo. Está construida en una pared gruesa del edificio, no hay nada detrás, de modo que es una puerta cerrada que no da acceso a ningún lado, pero tiene toda la pinta de hacerlo: es una puerta jodidamente inquietante que nos lleva a un lugar imposible. Esa es la obra de arte, la puerta verde, con todas sus contingencias expresivas. Pero si te atreves a abrirla, la cosa se pone aún más interesante. Si te atreves a abrirla, aún sabiendo que se trata de una empresa utópica (porque no se puede abrir), vendrá el segurita de la sala y te echará una bronca fenomenal a grito pelado. Te dirá que es una obra de arte, y que no intentes abrirla. Y como ya se te ocurra decirle que él mismo está participando de la obra de arte sin saberlo, que la está completando y dándole significado con su prohibición, juntará las cejas y te dirá que si tú lo dices, pues vale... pero que no se te ocurra intentar abrirla.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Oliverio Girondo

¿Y NO BASTA CON ABRIR LOS OJOS Y MIRAR PARA CONVENCERNOS DE QUE LA REALIDAD ES, EN REALIDAD, EL MÁS AUTÉNTICO DE LOS MILAGROS?

viernes, 10 de julio de 2015

CRUCIFIJO CON HOZ Y MARTILLO

Cuando pienso en cuadros como La balsa de la medusa o La rendición de Breda o en esos cientos de retratos de monarcas de la modernidad y busco un algo similar ahora, algo equivalente, en un sentido profundo, a nuestra época, a este rabioso presente de la postmodernidad (del presente perpetuo del después de la muerte del arte, del autor, del espectador, de Dios, de no quedar nadie vivo ni muerto del todo sino más bien ser todos zombis), no se me ocurre pensar en Jeff Koons o en obras de fotorreporteros de guerra (como hizo Houellebecq en su El mapa y el territorio), eso sería lo más fácil, una traslación exacta, pero no, yo me refiero a una equivalencia simbólica completa, de medios, de formas, de contexto y de difusión, sobre todo de difusión, me refiero a ese mismo reflejo artístico del pasado como si la Historia se doblara en un plano de dos dimensiones y se llegaran a tocar esas homologías, pues bien, como decía, ese parejo actual a todos aquellos cuadros para mí es la siguiente imagen:


viernes, 24 de abril de 2015

Jean Dubuffet

A MÍ ME GUSTARÍA VER EN LA PLAZA MAYOR DE TODAS LAS CIUDADES, EN LUGAR DE MUSEOS Y BIBLIOTECAS, UNA INMENSA ESTATUA DEDICADA AL OLVIDO.

lunes, 23 de febrero de 2015

Biografías postsocráticas (corazones quiméricos II)

HEGESÍAS (Ἡγησίας), filósofo griego de la escuela cirenaica (siglo III a. C.). Si la finalidad de la vida es la satisfacción del propio placer esto conduce inevitablemente al pesimismo, según Hegesías, ya que los placeres de la vida son pocos y muchos más los dolores, e incierto el conocimiento, los eventos son dominados por la fortuna, el azar, la inseguridad y la impersonal fuerza de un destino fatal. El fin supremo del hombre no sería así tan solo la indiferencia ante la vida y la muerte, sino que la misma muerte debiera ser considerada por ello placentera. Enseñaba la inmortalidad del alma, pero aconsejaba la muerte, pues solamente en ella puede encontrarse la verdadera tranquilidad. De aquí provino su apodo de “aconsejador de la muerte” (Peisithanatos).
Sus discursos aconsejando la muerte fueron causa de tal cantidad de suicidios en Alejandría que Tolomeo II tuvo que expulsarlo de la ciudad. Parece que él mismo puso en práctica sus propias teorías.

viernes, 5 de diciembre de 2014

EL ESPÍRITU DE MANUEL VILAS (evocación y un poema)

Te recuerdo dando palmas y cantando bamboleiro por zonas comunes ante la mirada atónita de pacientes y profesionales en aquellas tardes interminables del agosto de la meseta (interminablemente mal pagadas: tú te quejabas también del dinero, para qué negarlo, en eso fuimos igualitos siempre, felices viendo ceros a la derecha y miserables, profundamente miserables ante la amenaza de la bancarrota). Costaba un triunfo sacarte de tus empecinamientos, mejor dicho, era casi imposible (en eso fuimos también igualitos). Voces femeninas, abrazos sinceros, cafés condicionados, transigías solo cuando, donde y con quién querías, en eso fuiste inquebrantable hasta el final. Te recuerdo sacando a bailar a la jefa, regresando arrepentido de tus escapadas periódicas, negándote a afeitarte con rotundidad, escuchando en la radio a tu Atleti (una vez te dije que tú eras el mismísimo Atleti, que eras más Atleti que el propio Atleti, y que en todo caso el Atleti sería de ti y no al revés, y me dedicaste una sonrisa que se me clavó en la memoria). Recuerdo sobre todo esos ataques de altruismo irracional que te daban a menudo en los que regalabas complicidad ante prohibiciones, dinero, coca colas, cigarrillos y chistes, lo que fuera, y a cualquiera que se te pusiera por delante. Un mediodía de fin de semana apareciste con una bandeja enorme de churros y porras secas que te habían regalado en el bar y te dedicaste a ofrecerlos a todo el mundo (en lugar de guardártelos para ti, como hubiera hecho la mayoría). Había mucha gente con dietas estrictas, incluso algunos diabéticos. Y cuando trataba de explicarte que no les hacías ningún favor, a pesar de tus buenas intenciones, me ignorabas con naturalidad como si efectivamente yo no supiera entender la rabiosa luz escondida bajo tus actos. Lo tuyo no era el altruismo racional de las ONG sino la fuerza portentosa de la redención, el fulgor de la justicia, la más pura y radiante poesía, amigo mío, eso eras tú, poesía en movimiento. Y así todos te adoraban: los del bar, los diabéticos, los que te echábamos la bronca. Y ahora me dicen que te nos vas, que emprendes el último viaje. Y yo te imagino en esos barcos que dibujabas, surcando esos mares y esas vidas que no parabas de nombrarnos. Y ya me gustaría a mí parecerme a ti en unas cuantas cosas más, amigo mío, gigante, capitán, navega libre y hasta siempre JL, te llevo conmigo,

AMOR, un poema de Manuel Vilas:

Una mañana Manuel Vilas sacó todo su dinero de los bancos.
Fue a las cajas de ahorro, fue a las compañías de seguros,
vendió su coche, anuló su plan de pensiones,
se lo llevó todo en efectivo, un buen fajo de billetes calientes.
Qué bien, dijo, qué fuerte,
y todos los empleados y los directores querían disuadirle
pero Vilas tenía unas ganas infinitas de pasarlo bien.
Y luego se fue a ver enfermos,
a ver emigrantes, incluso se fue a las cárceles.
Quería ser un santo espectacular, tenía esa marcha,
tenía esa gran ilusión.
Quería ser Cristo, Lenin, San Pablo,
quería ir más allá del orden, de la naturaleza y de la vida.
Recorrió la ciudad de Zaragoza repartiendo dinero.
En Conde de Aranda, dío mil euros a tres árabes,
que le besaron los pies, y las manos y se arrodillaron.
En el barrio de Delicias, en la calle Barcelona,
dio trescientos euros a una negra africana,
y ella quería comerle el sexo al buen Vilas,
pero Vilas dijo hoy soy San Vilas,
consérvate para tu marido, él te necesita,
y yo os bendigo; anda, nena, ve en paz.
Y Vilas se echó a reir.
Fuego, qué fuego más grande,
y siguió repartiendo, a una vieja china
de un todo cien le dio seiscientos euros,
y la vieja le hizo una foto de diez millones de megapixels
y la amplió y la enmarcó y la colgó
en mitad de su tienda con dos velas debajo.
A un vendedor de 
La Farola, ese periódico
de los pobres, le dio ochocientos euros.
Y el vendedor se echó a llorar y ardía
como una vela en mitad de las catedrales antiguas.
Vilas quería ser un santo, tenía esa marcha.
Toda la mañana y toda la tarde estuvo quemando su dinero.
Miró la atmósfera y se estaban abriendo los palacios celestiales.
Estaba enamorado de sus semejantes.

Nunca vimos a nadie tan enamorado

domingo, 30 de noviembre de 2014

manual de Antropología Cultural, Kottak

SI SE ADOPTA UNA ACTITUD O CONDUCTA ESPECIAL CUANDO SE INTERACTÚA CON UN OBJETO RELIGIOSO, SAGRADO, ¿SE MUESTRA ALGO SIMILAR CUANDO SE EXPERIMENTA CON UNA OBRA DE ARTE?

OPORTO

Iba cayendo la noche sobre los puentes y los tejados de Oporto, caminábamos despacio por las aceras empedradas camino al hostal. Desde el Parque de Cristal a Trindade, ni un alma bajo la luna, farolas débiles, algún coche rezagado. Nos orientábamos a duras penas con el google maps. Se nos ocurrió la siguiente historia:
ESCENA 1. Se abre el telón y se ve a un gato pequeño. Es un gato pequeño sin ningún atributo sustancial, simplemente un gato, cada cual que lo imagine como quiera. Va tan tranquilo por la calle, hasta que de pronto se encuentra con un gato grande (más grande que él). El gato pequeño lo mira, se asusta, da un grito (un maullido), huye disparado. Se cierra el telón.
ESCENA 2. Se abre el telón de nuevo y se ve al gato grande. Va por la calle también muy tranquilo y se encuentra con un perro (un chucho normal, como otro cualquiera). El gato grande se asusta, maúlla, huye. Se cierra el telón.
ESCENA 3. Vuelve a abrirse el telón, se ve al perro. El perro se encuentra con un humano, se asusta, ladra, escapa corriendo. Se cierra el telón. 
ESCENA 4. Se abre el telón, el humano se cruza con una insignificante cucaracha (con sus antenitas y sus patas), se asusta, da un chillido afeminado, cambia de acera para evitarla. Se cierra el telón. FUNDIDO A NEGRO. Créditos.
EPÍLOGO, vuelve a abrirse el telón. Vemos a la cucaracha asustada a su vez por el gato pequeño.

Barajamos unos cuantos títulos (¿Parábola zoológica?, ¿Miedo?, ¿El último eslabón de la cadena?) pero ninguno resultó satisfactorio. Es un puente de palabras, dije yo, Un puente sin principio ni final, un círculo, dijo ella, Un puente indestructible, rematé con Benedetti. Y seguimos transitándolo, cogidos de la mano...

(antropomorfismo en el story board: todos los animales emiten indefectiblemente el mismo sonido ante el miedo, Aahh!).

jueves, 24 de julio de 2014

Biografías presocráticas, corazones quiméricos (extracto de Wikipedia)

CRÁTILO (Κρατύλος Kratylos) fue un filósofo griego (Atenas) de finales del siglo V a. C. Representante del relativismo, Crátilo tomó la idea de Heráclito de que uno no se puede bañar dos veces en el mismo río, porque entre las dos el cuerpo y el agua del río se han alterado, y la llevó aún más lejos: según Aristóteles, Crátilo proclamó que no se podía hacer ni una sola vez. Si el mundo está en constante cambio, entonces el río cambia instantáneamente. De la misma forma, las palabras cambian incesantemente. En consecuencia, Crátilo decidió que la comunicación era imposible y renunció a hablar, limitando su comunicación al movimiento de su dedo.
Dedicó sus últimos años de vida a enseñar a Sócrates con esos gestos mudos y falleció en el 399 a. C

martes, 15 de julio de 2014

EL ESPECTÁCULO INIGUALABLE DE LA BÚSQUEDA DE UNO MISMO

El tipo al parecer estaba tomándose el segundo cortadito de la mañana cuando reparó en que la cosa iba con él, mejor dicho, por él. Era domingo, Agosto, mucho sol y mucha gente, tenía el periódico abierto por la página de deportes. Una lancha cruzó a toda velocidad desde la montaña para enfilar las aguas profundas, vio patrullas de policías nacionales y locales alejando a la gente de la zona. Se escuchó llegar a un helicóptero de salvamento. Presenció todo aquel espectáculo del ir y venir de agentes y civiles alarmados sin saber muy bien el motivo pero absorto en el despliegue. No se preguntó por la causa, presenció aquellas maniobras en la playa como quien presencia una coreografía carnavalesca o un desfile militar, entretenido, apurando su cortadito, leyendo los fichajes del verano en la terraza contigua al paseo marítimo. No se lo preguntó hasta que finalmente lo hizo, pasadas casi dos horas y media, ¿por qué tengo nueve llamadas perdidas de mi mujer?, no le dije que venía al bar, ¿se habrá preocupado porque no se nadar? Efectivamente, le estaban buscando a él: contemplaba su propia búsqueda. La factura de la cabalgata fue cuantiosa pero, en cierto sentido, al menos la disfrutó.

sábado, 31 de mayo de 2014

NOTICIAS EFÍMERAS

Leí esta mañana en la versión digital de La Vanguardia que lo hipster dejará de estar de moda en breve, casi ya. Aseguraba un experto en tendencias, apoyado en los juicios de blogs especializados y publicaciones punteras del sector (Vice, Vogue, y unas cuantas más) que el reinado de lo hipster llega a su ocaso: ya no se llevará ser especial ni independiente, lo que va a molar a partir de ahora será la normalidad. Sí si, la normalidad estará al alza (yo que siempre había detestado a los famosos que presumían de ser “gente normal”, como si eso fuera bueno). Molará muchísimo ser normal, según parece, lo más normal que se pueda, más normal que nadie. Será guay ponerse zapatos sobrios, imagino, vaqueros de tubo, ni apretados ni anchos, camisas de colores prudentes, gafas con montura de metal fino. No sé, pasar desapercibido, como los buenos árbitros, que nadie se acuerde que has estado allí, eso será lo más. Es lo que viene, al parecer. Pero claro, cuando la cosa sea así, imagino yo, se invertirán también los opuestos: los normales de toda la vida llevarán tatuajes, pitillos y ray-ban, barba y gomina hacia atrás. Y en ese contexto, que puede darse, que va a darse, según este experto de La Vanguardia, ya no se sabrá muy bien nada, imagino, o solo lo sabrá este experto, que vaticinará la siguiente vuelta de tuerca. El caso es moverse, la humanidad está inquieta (y no es culpa de este experto, que tampoco sabemos cómo viste ni por qué). Nos pasamos la vida buscando lo auténtico pero en cuanto lo tocamos, lo documentamos, le damos nombre, desaparece, como la maldición esa que temen algunas tribus africanas, que no quieren que les saquen fotos para que no “les roben el alma”. Pues eso. Una noticia normal, una de las tantas que leo cada día en los periódicos.

lunes, 3 de marzo de 2014

EL MUNDO ENTERO ES UN SECUESTRO VIRTUAL

Te vas dos semanas a México de viaje con tu novia o con amigos (eso da igual), a Cancún o a Playa del Carmen, a cualquier resort turístico de la costa del Caribe que están tan baratos ahora. Tampoco importa demasiado el sitio en concreto. Solo piensa que te vas de viaje a México con tu pulserita de guiri y tus margaritas y de pronto recibes una llamada de la policía que te dice que estás en peligro y que vayas inmediatamente a la comisaría. Y vas. Y allí por teléfono vuelven a darte más instrucciones, te dicen que estás secuestrado, que no se te ocurra salir de la “comisaría” si quieres ver a tu familia de España viva (evidentemente, la comisaría ya no es una comisaría, es un hangar cualquiera que sirve como receptáculo para el secuestro del que estás siendo víctima). Tú te lo crees todo, has caído en una trampa. Se ponen en contacto con tu familia y tu familia completamente desquiciada (se pasaron un mes diciéndote que cómo te ibas a México si allí las cosas estaban tan mal, Ay qué disgusto, llegó a decir tu madre) les manda un dineral. Tampoco un dineral, una cantidad jodida pero no un dineral (tu familia no son los Ortega de Galicia), digamos que cinco mil euros. Al poco recibes la llamada de tu secuestrador que te dice que ya está, que salgas a la calle, está todo bien, ya eres libre (ya vuelves a ser libre pero, ¿cuando has dejado de serlo?). TE HA SECUESTRADO TU MIEDO. Dicen que a los mexicanos estos secuestros no se los cuelan, están curtidos, somos los guiris los blancos perfectos porque hemos oído hablar mil historias de meñiques amputados y sierras eléctricas. TE HA SECUESTRADO TU MIEDO y el secuestrador era un simple hombrecillo con los pies cruzados en un sofá y cinco mil eurazos más en el bolsillo por haber hecho cuatro llamadas. En efecto, se ha reído de ti, te ha pasado la mano por la cara, simbólicamente hablando (la nota de prensa después de lo ocurrido indica que todos, tu familia, tú y tu pareja o tus amigos, todos, están “sanos y salvos”, ¡nunca dejaron de estarlo!). Todo ha sido virtual, psicológico, no te han tocado, no te han visto, en realidad solo saben tu nombre por tu perfil en facebook. Pero ha habido un intercambio, una relación. Es el futuro para bien y para mal, el hombre con sus herramientas, las parejas que se conocen por internet, las noticias a tiempo real de las revueltas en Ucrania. Julian Assange en los rincones del olvido, tirado con una esterilla en un despacho de embajada. El futuro es el poder de siempre pero con más velocidad. La frontera es el miedo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

AFM, Antibiótico

MI VIDA CON UN ARTISTA

Vivimos casi dos años juntos en un piso de techos altos en Malasaña y el recuerdo que tengo de aquella convivencia es parecido al retrato del artista que hizo Víctor Erice en El Sol del Membrillo. Yo diría que estaba de mudanza desde que llegué, paquetes de libros como ladrillos por todas partes, acuses de recibo en el buzón, complicadas planificaciones en el calendario. Un incesante traslado de cosas entre Madrid, Tenerife y Berlín. Se le veía poco por las zonas comunes del piso. Pasaba largas temporadas en su cuarto, unas veces con su pareja, otras veces solo. Diariamente tocaban a la puerta mensajeros con exóticas comidas de los lugares más recónditos del planeta. Comida libanesa, comida peruana, comida vietnamita, cosas así. Aquellos hombres con casco preguntaban por él y entonces su figura enjuta en calzoncillos salía de su retiro para formalizar la transacción. Cada mes aproximadamente (cada primeros de mes, sospechosamente) desaparecía durante tres o cuatro días, fabulosas juergas de las que apenas hablaba a su regreso, llamadas de su pareja demandando pistas. Aparecía como si nada, y con él de nuevo aquel flujo incesante de emisarios gastronómicos de latitudes ignotas, comida bengalí, comida hawaiana, comida nicaragüense. En realidad, solo vi a CA un par de veces pintando. Por las mañanas, también en calzoncillos, se tomaba un café mirando al lienzo muy concentrado y fumaba. Luego daba unas cuantas pinceladas geniales y regresaba a su guarida. Así fueron pasando los días y con ellos los meses y así hasta que por fin su mudanza perpetua cambió de lugar.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Homenaje breve

Uno de los mejores amigos que tengo es escritor y su género predilecto es el epistolar; a continuación copio y pego uno de los tantos mails que me llegan de él a diario, joyas auténticas de la Literatura y de la Amistad:

"Hola, querido amigo Eduardo, cada vez más convertido en discípulo del Guadiana. Esta tarde-noche he pensado en lo absurdo de la vida, he reflexionado acerca del carpe diem que nos han impuesto, y de manera tal, que muchos lo han convertido en norma, y he meditado en la oscuridad equidistante entre la muerte y el sueño sin imágenes (sin visiones oníricas). He leído en la prensa digital cómo un canalla ató a su perro a una piedra, junto a una playa, para que al subir la marea el perro se ahogara. Y el muy canalla lo logró. Aquí haría una excepción: pena de muerte, sin el menor titubeo. Pena de muerte, pero sin fusiles ni balas, dejarlo atado en el interior de una bañera, evitar que se duerma, verter agua caliente hasta que se desangre.
    El ser humano suele ser (hay bastantes excepciones, evidentemente) peor que una víbora. 
    He pensado en la Literatura, en el paro, en carecer de dinero, y he pensado también que son frases conceptuales muy peligrosas porque quienes las expresan parece que están pidiendo limosna.
    Cada vez detesto más a esta gran y ominosa compañía teatral: la sociedad.
    Y si Cristo retornara, nunca se sabe, que regrese con una buena metralleta o una ametralladora con una cinta sinfín.

A. E.

viernes, 29 de noviembre de 2013

miércoles, 13 de noviembre de 2013

sobre EL CENTRO DEL GRAN DESCONCOCIDO


 “…como autor de “El Centro del Gran Desconocido” reconozco en ella a una novela corta escrita bajo los efectos de una profunda decepción con el entrono. Y cuando digo entorno me refiero a casi todo lo que nos rodea, a nivel social, estético y político, hasta urbanístico. De las páginas de esta novela se desprende una visión nihilista que, al menos durante el tiempo en que la escribí, decidí explorar a conciencia (aunque suene casi contradictorio, las palabras nihilista y conciencia juntas, pero así fue). El tema de la obra es una búsqueda, como el de casi todas las obras, por otro lado, pero en este caso esta búsqueda deriva en una pérdida, en una corrupción. Esa es la palabra clave, corrupción. Esta novela es una radiografía de la corrupción humana, en esencia. Pero una radiografía que pretende ser lírica también, y narrativa. De hecho, intenta fundar su lirismo sin concesiones estéticas clásicas, sin metáforas de una sola frase sino más bien con esas microhistorias que plagan el relato (porque todas esas microhistorias pretenden ser, en realidad, poemas narrativos a la globalidad de la trama; de hecho, mi idea de tensión narrativa se basa en eso, en la sucesión exitosa de destellos). En definitiva, esta novela lo que intenta es sacar oro de la perversión, de la falta de fines que nos rodean, eso que son las señas de identidad de la sociedad del espectáculo: la pura representación y la conquista definitiva del capital sobre todas las parcelas humanas.

La trama en sí misma, de lo que va el libro, es muy sencillo. Se trata de la historia de un hombre que se vuelve loco. Un hombre que se enfrasca en sus pesquisas e investigaciones de detective privado posmoderno y acaba con una etiqueta psiquiátrica y tomando pastillas.
Estudiando por cuestiones profesionales la historia de la enfermedad mental (concretamente la de los trastornos psicóticos, las esquizofrenias) me topé con una evidencia que me resultó brillantísima y que fue quizás el inicio de la gestación de este “Centro del Gran Desconocido” que hoy tenemos con nosotros: grandes personajes de la Historia que fueron esquizofrénicos, que fundaban su realidad paralela, una realidad fuerte y sin fisuras, que escuchaban voces divinas en su cerebro con señales celestiales y luego se recluían apáticos largas temporadas de tiempo… No diré nombres para no ofender a nadie. Solo diré uno que es más de ficción que los otros, por decirlo de alguna manera, El Quijote. El Quijote podría haber sido perfectamente un esquizofrénico, enfrascado en su mundo de voces, en su sobredosis de caballerías, con su doncella inventada y sus pausas de duda e incertidumbre. Pues bien, esta novela lo que intenta es adaptar esas posibilidades al mundo que nos rodea.
Así, el protagonista de “El Centro del Gran Desconocido” es un hombre que vive la crisis actual (económica y de valores, esta especie de letargo interminable donde no acaban de darnos la puntilla ni tampoco la resurrección). El protagonista, como digo, es un hombre que no sabe para dónde ir y lo que hace es inventar un lugar al que ir, una doncella, una Dulcinea a la que buscar. Un hombre que en lugar de novelas de caballerías ha leído novelas negras y que en lugar de grandes descampados por descubrir a lomos de un caballo lo que tiene ante sí es la jungla de internet, que es el far west de nuestros tiempos.
A nivel formal, procuré ser consecuente con el perfil de lo que quería contar, una historia posmoderna, de la actualidad. Por eso mezclé géneros y niveles culturales, por eso internet aparece por todas partes y es la fuente de inspiración de casi todo el sustrato esencial del libro, empezando por el título, que es una cita de un blog. Hace nada leí en alguna parte que en español se escribe Literatura como si no se hubiese inventado la tele. Pues yo añadiría que se escribe como si no se hubiese inventado internet tampoco. Y no lo digo a nivel formal, que probablemente haya novelas con mails y sms y demás, sino a nivel de fondo, conceptual, sobre la velocidad, sobre la fragmentación, sobre la forma de relacionarnos con los demás y con el entorno… Y fue siguiendo esta línea como elegí el porno como ambientación paradigmática para esta historia (por eso la Dulcinea del protagonista es una actriz porno y no una dama romántica con enaguas que no enseña el rostro, porque vivimos una época desnuda, sin pudor ni moral).
En cualquier caso, el porno en esta novela no es más que una ambientación, no un fin en sí mismo. No es una novela sobre el porno sino ambientada en él.

Para acabar, y resumiendo: esta novela de lo que trata es de un hombre de aquí y de ahora que se vuelve loco, tan simple como eso. Y ese es “El Centro del Gran Desconocido”, la locura. Y ya no digo más, porque si no ya nos les dejo nada por leer a ustedes…”

viernes, 26 de julio de 2013

La casta de los metabarones (Jodorowsky-Giménez)

¡METACRETINO! ¡NUNCA UN METABARÓN HA SIDO FELIZ! ¡LA FELICIDAD ES UNA PALEOASPIRINA PARA BIOMEDIOCRES! EL MOTOR ESENCIAL DEL PODER DE LOS HÉROES ES ESA ENERGÍA, DESCONOCIDA PARA NOSOTROS, SIMPLES ROBOTS, LLAMADA "SUFRIMIENTO"...

LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO

La cámara grababa ya cuando se presentaron los equipos en la explanada de los barracones. Se dio el pitido inicial a la hora convenida. Rápidamente la balanza se decantó del bando alemán y empezaron a llegar los goles. Celebraron hasta quince, corearon soldados, oficiales y centinelas. En la segunda parte, un balón suelto llegó de casualidad a los pies de un judío polaco, que chutó y marcó, casi sin querer. Escuálidos presos celebraron aquel tanto como si algo espantoso estuviera en juego. Se dio el pitido final y la cámara dejó de grabar. La película se proyectó en la Convención de Ginebra y Cruz Roja del año 1940 bajo el título Mauthausen, un campo de trabajo ejemplar. Nada se supo del polaco goleador.

Valleca´s dog

Interludio musical

Copio y pego el texto que escribió el tipo que subió a youtube uno de los temas favoritos de mi sobrina de un año, GOD BLESS THE CHILD (exacto e insuperable):
Hablar de estos tres músicos es fracasar en el intento de poder decir algo novedoso o de interés en el mundo del Jazz.. Así que, recomiendo a los que comienzan a apasionarse por esta música, que conozcan por ellos la genialidad de estos músicos. Si la trompeta es Miles el piano es Keith. De igual modo, si quieren enterarse de lo que significa el concepto de improvisación en el jazz: oigan 9 o 10 versiones de distintos grupos o solistas sobre el tema que titula este vídeo: God Bless the Child. Si por el contrario desoyen ambas sugerencias vayan al campo de fútbol del Real Betis Balompié así podrán decir al menos que han visto ARTE una vez en su vida. Salud !!!

viernes, 26 de abril de 2013

JOHANNA, presentación


PARA LEER CRÍTICA PINCHA AQUI

Hola buenas tardes/noches. Primero que nada, como siempre, muchas gracias a todos por estar aquí, muchas gracias a Carlos y Agustín por haber accedido acompañarme, de verdad, gracias de todo corazón a los dos.

La historia de este libro viene de muy lejos, en el tiempo y en el espacio. En el tiempo porque nace aproximadamente hace cinco años, que fue cuando leí la primera crónica de la vida de este hombre, el pirata John Avery, el protagonista del libro. Lo del espacio lo digo porque esa crónica la leí en Katmandú, en el Nepal. Llevaba un mes sin leer nada en español y entré en una pequeña librería de Katmandú y en la sección de libros en castellano (que era una cesta tirada en el suelo con cuatro libros destrozados) encontré un pequeño tomo de la editorial Bruguera escrito por un inglés y traducido por un mejicano sobre piratas y corsarios. Ese era el título, Piratas y Corsarios. Y allí había media página que hablaba de él, de John Avery. Más que suficiente. En cuanto leí aquel pequeño texto supe que ese era mi hombre.

¿Por qué me gustan los piratas, o por qué precisamente John Avery?

Podría desgranar aquí unos buenos tópicos que no irían desencaminados sobre las fronteras y el existencialismo, sobre el impulso anarquista y la adorada valentía o incluso el mar como territorio sin dueño pero no creo que haga falta, a todos nos seducen los piratas, nos gustan como pueda gustarnos el rojo o el verde o el quesillo, nos gustan sin saber muy bien por qué y a veces es mejor dejarlo así. El caso es que nos gustan, los piratas, y la prueba evidente de ello es la vasta literatura y cine que arrastran y que los mantiene vivos: siempre han sido seres magnéticos y símbolos poderosos de la rebeldía. Probablemente, y más que probablemente, de manera injustificada a nivel ético o moral, si se quiere: aquellos hombres eran en esencia ladrones y asesinos que vivieron una época desmesurada. Pero la Historia (con mayúsculas) es la ficción definitiva de los humanos y en esa gran ficción el papel de los piratas es un papel hermoso: son los indómitos, los insurrectos, los amantes de la libertad, los que hacen de su vida lo que les viene en gana. En fin. No quería extenderme en esto y al final lo he hecho. Volviendo a la otra pregunta, ¿por qué precisamente John Avery? Pues por muchas cosas pero sobre todo por dos: UNA, porque no fue el típico pirata, porque no eligió el Caribe, porque quiso aprender a leer, porque no tuvo nada y lo quiso todo y porque lo llegó a tener todo y se vio que no era nada, porque fue valiente, porque tuvo corazón a pesar de las mil putadas que le tocó vivir y porque decidió putear sin rencor él más y mejor que nadie, porque se adelantó o se atrasó según se mire muchos siglos a Cónan el Bárbaro cuando invocaba a Crom para que le ayudara a vencer a un ejército de mil hombres él solo por el hecho de ser minoría, tan solo por eso, por luchar sabiendo que iba a perder… por todo eso y porque buscó siempre en vida cosas que me hicieron identificarme con él, para qué negarlo. Y DOS, porque su final fue terrible. Siempre me ha fascinado el concepto de trascendencia, esa idea de escribir algo o pintar algo o tener hijos para que te superen tras la muerte. Dicen que es lo absoluto, lo que todos hacemos aunque no lo sepamos: intentar vencer a la muerte, al olvido, dejar algo nuestro en ese imposible constructo humano que es la eternidad, persistir en el ser, que diría Spinoza. Pero ¿y si la trascendencia te sobrepasara en vida?, ¿sería complicado, no? Es un juego macabro este de la trascendencia. Y un poco triste también.

Volviendo a nuestro libro, Johanna.

Sobre el título, por ejemplo, ¿de dónde viene el título? El título es el nombre de una isla recóndita que nuestro protagonista, John Avery, convirtió en su patria. Eso es todo, una patria elegida, nada más y nada menos. En la actualidad se llama Anjouan y pertenece al archipiélago de las Comoras, cerca de Madagascar, pero en la época en la que estamos hablando aún se le llamaba por el topónimo inglés. Tampoco importa demasiado.

Sobre las relaciones entre ficción y realidad, sobre si esta novela está basada mucho o poco en hechos reales diré lo mismo que dije antes de pasada: que la Historia (con mayúsculas) es la ficción más currada del ser humano y una pretensión ingenua como la vida misma o la ciencia, igual de limitada, así que digamos que jugué con mis propias reglas y salió lo que salió.

Johanna es, básicamente, una biografía, aderezada con el relato de unas cuantas acciones más o menos emocionantes (que yo procuré que lo fueran, claro, emocionantes, quiero decir). En este sentido, resalta sobre todo una batalla naval: siempre me fascinaron esos combates en medio de la nada y algo tan absurdo (y tan alejado de esta novela, puede ser) como qué pensaría un extraterrestre si los viera, si viera a grupos humanos ir a buscarse unos a otros en los confines de la Tierra solo para matarse por conceptos raros que en el fondo son siempre el mismo: el poder.

Siempre es lo mismo todo, en realidad, BUSCARNOS EN LA SOLEDAD PARA MATARNOS… Somos una especie fascinante.

En cuanto al estilo, he procurado mantener un tono medio entre la especialización y el más llano de los discursos. No quería hacer un tratado náutico (entre otras cosas porque no hubiera podido, aunque hubiera querido, me hubieran faltado conocimientos e interés) pero tampoco un simpleza que atentara contra la dignidad de lo que pretendía representar. Si ponía cuerda o palito o derecha o izquierda estaba haciendo una chapuza, y si me pasaba con el vauprés o el trinquete o el alcázar estaba agotando al personal. Así que opté por una vía intermedia, con documentación estricta pero sin hacer de ella más que una herramienta al servicio de la historia, que era lo verdaderamente importante. El resultado yo creo que se puede leer bien y que transmite lo que me había propuesto.

Y, francamente, no sé qué más puedo añadir. Este es un libro de aventuras, distinto a los otros que he hecho. Su gestación coincidió con la crisis económica y ha tardado cinco años en ver la luz por una sucesión casi infinita de aplazamientos editoriales por recortes. Pero ya está aquí con nosotros, finalmente, Johanna, y le toca hablar por sí misma.

Espero que les guste y que la disfruten tanto como yo cuando la escribí.

Gracias a todos una vez más por haber venido y muy buenas noches.

PARTO DE CUCARACHAS

A nadie le gustan las cucarachas ni las palomas ni las arañas. Bueno, hay gente a la que le gustan las palomas, sobre todo las que no son callejeras, las que no andan –vuelan- sueltas por ahí en plazas, con sus patas amputadas y picos sucios y demás. Con las arañas pasa algo parecido, bien pensado, hay gente que las adora. Hay gente que tiene arañas enormes y peludas en casa y les da de comer, en fin, hay gente para todo. Pero gente a la que le gusten las cucarachas, pocos. Yo no conozco a nadie.
Pobres cucarachas.
Mi jefe dijo ayer, en una reunión, que había presenciado un parto de cucarachas, en vivo. Vio el milagro de la creación en esos bichos infames (lo dijo en un contexto determinado, para explicar otra cosa que no tenía nada de poética, fue una anécdota de pasada pero joder, aquello era importante, era más importante que nada y tengo la sensación de que no lo reconoció, vio mi cara de sorpresa pero siguió hablando de tapar los sumideros en el sur de España por las plagas y no se qué). ¿Puede más la creación o puede más lo feo? Joder, un parto de carachas, una paradoja de tantas luces y sombras… Encontré uno en youtube (da vértigo el sonido):  AQUI

Félix Francisco Casanova

ERES UN BUEN MOMENTO PARA MORIRME

martes, 5 de febrero de 2013

LUGARES MINÚSCULOS EN MOVIMIENTO REAL O VIRTUAL DONDE TE PUEDE PILLAR EL OLVIDO


Anoche soñé con Julian Assange, el de Wikilieaks. Desperté sudando y asustado, con una culpa terrible. Pensé en Fefa, mi hamster. Una hamster blanca de ojos rojos, muy blanda y gordita, mi hermana y yo la tuvimos cuando éramos pequeños. Fefa era nuestra, estaba a nuestro cargo. Le limpiábamos la jaula y le cambiábamos el agua y la comida. Un día le compramos entre mi hermana y yo una bola de plástico (habíamos reunido el dinero con las pagas de varias semanas juntos). La bola de plástico era para que Fefa se metiera en ella y corriera por toda la casa. En las instrucciones ponía claramente que no debía estar allí dentro más de diez minutos, como mucho, ya que podría marearse. Mi hermana y yo metimos a Fefa allí dentro y nos olvidamos de ella. Nos acordamos transcurridas más de cinco horas. La encontramos detrás de un sofá, exhausta, agotada, intentando sin éxito dormir por el movimiento incesante de aquella bola en la que estaba encerrada. Me sentí fatalmente culpable. No sabía cómo pedirle perdón a Fefa. Sentí por fin que el olvido puede ser también un arma terrible y que la culpa nos acecha en cada esquina. Y eso mismo sentí esta mañana al despertar de mi sueño, Julian Assange, ¿dónde está Julian Assange, por el amor de Dios, aún está en aquella minúscula embajada de Ecuador en Londres, tirado en una triste colchoneta con su portátil?


viernes, 4 de enero de 2013

SECRET SPOT SANTA CRUZ DE TENERIFE

REVOLUCIONES COTIDIANAS

Depardieu es rico y se ha hecho ruso para no pagar impuestos en Francia. En Francia los ricos, cualquiera que cobre más de un millón de euros, tiene que pagar un setenta y cinco por ciento de impuestos (una ley nueva del gobierno socialista). Depardieu es rico y no es tonto y en Rusia pagará el trece por ciento. Y no es el único, al parecer. Muchos franceses ricos se van a vivir a Suiza, a Bélgica, a Rusia o a Estados Unidos. Es como cuando los parados buscamos el supermercado más barato en el barrio, el que tiene mejores ofertas. Es lo mismo solo que a una escala tan distinta que es casi lo opuesto. El bueno de Gerard es un internacionalista, se considera ciudadano del mundo, se siente igual francés que ruso. Pero hagamos una cosa: imaginemos que Rusia, Suiza, Bélgica, Estados Unidos, en fin, todos los países del mundo se pusieran de acuerdo y cobraran un setenta y cinco por ciento a los ricos. Imaginemos eso, qué pasaría. Eso es imposible, tantos países jamás se pondrían de acuerdo en nada. Probablemente. Pero imaginémoslo, imaginemos ese imposible por un instante y retengamos la cara que se le quedaría al Depardieu cuando se lo dijeran. Hagamos una foto de su gesto y disfrutémosla. Putin diciéndole, Lo siento, Gerard, pero nosotros también cobramos el setenta y cinco, y Gerard llamando a su abogado y éste por teléfono diciendo, En efecto, no tienes salida, es lo que hay. Imaginemos esa expresión del Depardieu, esa cara de me cago en todo y ahora qué hago. Cuanto gozo en la justicia, Dios, qué placer estas revoluciones cotidianas.

SEMBLANZA DE UNA ROSA


La historia empieza con la rosa recién abierta. Hace sol y acaba de nacer en un vivero astroso, en Getafe, pero en realidad su origen viene de más lejos. De un esqueje holandés, concretamente. Esqueje que voló de Holanda a España en un avión con motores de hélice. Durante el vuelo, además, el piloto repitió absurdamente la primera declinación latina, tomando como sustantivo rosa, Rosa Rosae, Rosa Rosae, Rosam Rosas... Una y otra vez, como una maldición. Luego plantaron el esqueje unos cuantos hombres de uñas negras como la tierra. Y, por cierto, se quejaron del clima, del sueldo y de la defensa Real Madrid, todo enlazado en una sola desgracia universal. Al poco echó raíces y ganó tamaño. Y escapó a dos plagas de pulgones. Pero nada de eso importa. La historia empieza cuando nace la rosa, en un vivero astroso de Getafe. Su corola es plena y roja y sus espinas afiladas. Alguien se acerca, la corta por el tallo y la vende al por mayor.

            La compra una familia de etnia gitana. Se encarga del transporte un tal Camilo que, dicho sea de paso, no tiene carnet y no la transporta directamente a su destino sino que conduce al son de la Húngara hasta un descampado, allí se apea de la furgoneta, una Nissan de cuarta mano, y charla animadamente con otro tal Amador. Fuman, comen pipas, se echan unas risas. Y luego sí, llega a su destino, horas después, al poblado de las Mimbreras. El patriarca le recibe con una bronca terrible desde su mecedora. Y ordena al tal Camilo que deje abierta la puerta de la furgoneta, “para que la noche entre en las flores”, según sus propias palabras.

Al día siguiente la rosa pasa a manos de un chino llamado Guang Ki, bautizado Joaquín en el barrio. Se hace la transacción en marcha, en una callejuela de Lavapiés. Acuerdan el precio en un castellano indescifrable. Crean un atasco importante en la calle Amparo. Luego el chino lleva la rosa a su tienda-restaurante-almacén-casa y la pone en remojo. Le corta las espinas, la envuelve en plástico, le ata un lazo cursi. El hijo del chino, que también llama a su padre Joaquín, se acerca a olisquearla un par de veces.

Allí pasa una semana apilada junto a flores artificiales.

Entonces aparece Polash, bengalí sin papeles, con bigote, sandalias y pantalones de pinzas. Llega, saca unos billetes arrugados del bolsillo y adquiere la rosa en un pack junto a algunos cachivaches con lucecitas. El hijo del chino observa la escena y hace de intérprete. Su padre mueve la cabeza de arriba abajo, Polash de un lado al otro. Permutan en cierto momento, el chino Joaquín hacia los lados, Polash de arriba abajo.

Esa misma noche Polash entra sonriente a un bar y ofrece sus productos, las rosas, los cachivaches con lucecitas. Le reclaman un grupo de jóvenes. Llevan gomina y camisas de botones. Se prueban las gafas luminosas varias veces. Intentan robarle un mechero. Regatean durante diez minutos el precio de unos anillos, en fin, lo único que quieren es reírse. Polash sale de ese bar, entra en el siguiente. Ofrece rosas a unas cuantas parejas. Lo hace siempre al hombre, nunca a la mujer. Alguien se ruboriza de vez en cuando pero no le compran nada. Ya en la calle, Polash saluda a un compatriota que vende cervezas. Hablan de dinero, de familia, de locutorios, de alquileres, de la frutería de un amigo común. Y mientras, Polash observa la velocidad vertiginosa con que se venden las cervezas. Pone cara de tristeza, piensa que las rosas son un mal negocio pero no se desanima y sigue su ronda. El resto de la noche es una exploración improvisada. Por ejemplo, Polash vende cachivaches a un grupo en despedida de soltero (la novia lleva dos cubatas en la mano y un pene en la cabeza). O Polash intercede en una bronca y termina con un ojo hinchado. O la poli le registra buscando hachís. Aquí más vale darle paso a lo real: el viaje de esa noche está en el núcleo de la historia y antes de acotarlo conviene su expansión. Fluye así el desfile de monstruos nocturnos como un solo instrumental: tercos borrachines, guapas altivas y parcos porteros, amores y bailes estúpidos y solitarios compartiendo soledades, en fin, cualquier cosa que desprenda ese tufo inquietante que tiene la verdad. Amanece y Polash respira hondo (ahora sí parece desanimado), cierra los ojos como esperando abrirlos en otro lugar. Pero no. Le saca del trance un joven modernillo que le compra la rosa por un euro.
El joven modernillo toma asiento en un banco de la plaza. Termina su cerveza de un trago, intenta leer el periódico y se marea. Aún está borracho. Se echa una cabezada corta e involuntaria, despierta como un resorte. Camina con paso decidido durante un buen rato, se detiene frente a una casa, aprieta el timbre. Tardan en responder, ¿Qué quieres?, dice una voz femenina. Y el joven modernillo se lanza a cantar imitando al Camarón, Rosa María, Rosa María, si tú me quisieras qué feliz sería… Se abre la puerta. Dejan la rosa y el periódico en la mesilla y hacen el amor dos veces casi seguidas. Duermen abrazados, se prometen unas cuantas cosas. Comen pizza, ven una peli española bastante mala. El joven modernillo se marcha y Rosa María cuelga la rosa en la pared de su cuarto, boca abajo, con una chincheta.

Durante un tiempo, la historia de la rosa es también la historia de ese cuarto.

El modernillo regresa unas cuantas veces más. Una tarde bailan en pelotas y hablan del futuro, otra se hacen cosquillas, leen y comen tarrinas de helado. En algún momento, sin embargo, ambos miran la rosa y la diferencia resulta evidente y esclarecedora: el modernillo ve una simple flor disecada, Rosa María un símbolo de lo que siente y, en definitiva, uno ve una cuenta atrás y la otra un inicio de algo hermoso. Poco a poco se espacian las visitas del modernillo. Finalmente desaparece. Rosa María se tumba en la cama y llora tardes enteras.

La rosa se marchita lenta pero inexorablemente. Apenas da olor ya, sus pétalos son casi marrones. Rosa María, por otro lado, miente sobre su procedencia en dos ocasiones: primero a un amante ocasional, y después a su nuevo novio, un tal Francisco. El día que se muda a la casa del tal Francisco, Rosa María le quita la chincheta, la mira un buen rato viendo en ella algo imposible y la guarda como recuerdo en una caja de zapatos.

Allí pasa cinco años encerrada.

La descubre un vagabundo místico hurgando en la basura (basura tirada por Francisco cuando Rosa María le dejó, pero en fin, eso tampoco importa). El vagabundo la recoge musitando una canción de Mecano, Que una rosa es una rosa, y entonces la rosa en cuestión se deshace entre sus manos en un polvillo triste e insignificante… El vagabundo pone cara de entender algo esencial y no se le ocurre otra cosa mejor que hacer que “esparcir aquella sustancia poética en el parque del Retiro”, según sus propias palabras. Luego se lo cuenta todo a un escritor, y le pide también unos céntimos para el autobús, el muy místico, pero nada de eso importa, insisto. La historia acaba ahí, con las cenizas de la rosa esparcidas en la tierra.

lunes, 29 de octubre de 2012

El estado con rostro de Joker

ESPAÑA SALDRÁ ADELANTE “CON EL CUCHILLO EN LA BOCA” Y “UNA SONRISA”

(declaraciones del rey Juan Carlos I en su visita oficial a la India)

lunes, 22 de octubre de 2012

MUTACIONES DE LAS FUERZAS DE SALVACIÓN


Que habitamos un mundo completamente desquiciado es algo que ya todos sabemos. Menuda sería la gracia de descubrirlo ahora. Internet, las marcas, la muerte de Dios, el poder maquillado y las clasificaciones psiquiátricas. Un mundo en crisis a la medida del desorden, la velocidad y la fragmentación. Un disparate absoluto pero no menos disparatado que cualquier otro mundo anterior o venidero. En fin, a lo que iba. Hace un mes, aproximadamente, acabé de escribir una novela cuyo protagonista se enamoraba de una actriz porno. Mi idea era un amor romántico, aunque suene contradictorio. La base de mi idea era contraponer una traslación en el tiempo y así ofrecer una radiografía metafórica de esta época que nos ha tocado vivir: igual que el amor romántico del siglo XVII era intocable e inalcanzable, idealizado, intangible (como Dulcinea para el Quijote o Beatrice para Dante Alighieri), el equivalente actual sería una actriz porno, una diva inalcanzable también pero desnuda física y moralmente. Los Quijotes de ahora tienen por Dulcineas a las actrices porno, ésa era mi idea. En fin, una idea rebuscada y polémica, a mí me gustó. Pero es que hoy he descubierto una mejor, navegando por internet, una idea más pura. Una idea que recoge todos los inputs de nuestro tiempo y los arroja con forma de enfermedad no catalogada: la objetofilia (que, a decir verdad, no es una enfermedad no catalogada sino que no se ha catalogado ni siquiera como enfermedad, al menos por ahora). Amor a los objetos. Amor físico, mental. Amor, en definitiva. Tener pasión, intimidad, compromiso con un objeto. Enamorarse de una tostadora, de un altavoz, de una grúa de la construcción. Gente que se enamora de una reja o de un puente y le profesa los mismos cuidados que a una pareja cualquiera. Gente que tiene sexo con esos objetos y se acuerda de los aniversarios. Objetofilia. Un amor loco pero práctico a la vez porque siempre será correspondido (si discutes con un objeto ya es el colmo del absurdo, queda uno retratado… o no, porque se ama siempre con desavenencias, ¿no?, digo yo, no sé...). De eso quería hablar hoy, de una idea que se me escapa, que llega tarde para incluirse en mi novela: la objetofilia, símbolo perfecto del mundo desquiciado que habitamos. Un mundo donde hasta el amor -la única salvación que nos queda- fluye en rebosantes y estrafalarias mutaciones.


    ENLACES DE INTERÉS AQUÍ Y AQUÍ

martes, 28 de agosto de 2012

ACELERADOR DE PARTÍCULAS PARTICULARES

Imaginemos lo siguiente: un pasadizo, un corredor secreto, una especie de tobogán acuático pero sin agua que une varios puntos de la Tierra. Pero los une por debajo, subterráneamente. Los puntos que une son estos: una estación de guaguas situada en un páramo entre Tetuán, Marruecos, y la frontera con Argelia (una estación donde no hay mujeres nunca, ojo al dato, y donde hay una media de siete robos al día, huele fatal y el cemento es tan gris como el cielo que le sirve de techo), una esquina de la calle Cochabamba con Ayala, Ciudad del Este, Paraguay (esquina donde se venden millos fritos y camisas falsas de Messi pero donde, sobre todo, se palpa la bisagra que separa simbólica pero también manifiestamente el turismo del cuchillo y el hambre de los ojos de Latinoamérica, si la cruzas estás jodido) y Ciudad Juárez, Méjico (nada que explicar de Ciudad Juárez, Méjico). Imaginemos ese túnel deslizante uniendo esos tres puntos, por debajo, por el subsuelo. Un pasaje oscuro y tenebroso por el que misteriosamente no hay eco ni se expanden las palabras, solo hay un silencio oscuro, muy potente. Y si te lanzas pierdes la conciencia de tanta velocidad. O no, mejor aún, te mueres, si te lanzas por ahí te mueres del vértigo (el sábado en un bar, ya muy borrachos, Xabi dijo que de haber un punto de salida en España para ese engranaje, una sucursal, sin duda estaría en Murcia).

domingo, 19 de agosto de 2012

Manuel Vilas, Los Inmortales

LOS NUEVOS ANTROPÓLOGOS AFIRMAN QUE EL SEXO FEMENINO, GRACIAS A SU CAPACIDAD SELECTIVA A LA HORA DE ELEGIR COMPAÑERO, FUE EL MOTOR REAL DE NUESTRA EVOLUCIÓN. BIEN, YO HE VISTO ESO. LO LLEVO VIENDO DURANTE MÁS DE CUATROCIENTOS AÑOS. MUJERES QUE ELIGEN, MUJERES ELIGIENDO, ESO ES LA VIDA, O ESO FUE LA VIDA.

viernes, 15 de junio de 2012

YONKIS FINANCIEROS

¡GRACIAS VALDI POR TU DIBUJO!
http://valdigarcia.blogspot.com.es/
No me gusta Reverte pero estuvo acertado en una ocasión. Le preguntaron cuál era la peor guerra que había visto en sus más de quince años como periodista corresponsal cubriendo conflictos bélicos en todos los continentes. Siempre es la misma guerra, contestó.
Yo no sé de economía pero sé dos cosas, UNA, que los millonarios lo son por robo o por herencia (y la herencia es robo de antepasados). Un millonario honrado es como un unicornio, como Big Foot o el monstruo del Lago Ness, un animal fantástico que existe solo en la imaginación. Nadie se hace millonario trabajando. Y DOS, que el dinero es el mismo siempre y tiene que haber pobres para que haya ricos. Y los ricos no solo no quieren dejar de serlo sino que, además, quieren serlo aún más. Y más, y más...
Bolaño sí me gusta mucho y lo clavó en una entrevista. Le preguntaron si el mundo tenía remedio, así de simple, ¿el mundo tiene remedio? El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte, contestó.
Pues eso.

lunes, 21 de mayo de 2012

"CÓLICO NEFRÍTICO" o "BALADA TRISTE DEL INFIERNO EN SANCHINARRO"

video
Hace ya casi tres años que vengo colgando entradas periódicamente en este blog y esta es la primera vez que romperé con una de esas absurdas normas que todos los seres humanos nos ponemos a veces a nosotros mismos: no hablar de mí mismo, en este caso. No hablar de mí mismo, al menos de forma tan descarada, ésa fue una de las pocas directrices que, de manera inconsciente, me propuse al iniciar el flujo de entradas a este blog. No convertir este blog en uno de esos pervertidos homenajes al yo que abundan en la red, gente que escribe sobre todas y cada una de las cosas que les suceden en su vida cotidiana como en una especie de inventario infinito sin ningún tipo de interés, salvo para sus conocidos. Intentar darle otro enfoque a esas mismas cosas (que a la vez, y en definitiva, son el único sustrato esencial de todos los escritores de este mundo: hasta el puto Tolkien con sus bichos hablaba en realidad de sí mismo), mudarlas a ficción, quitarles mística, esconder los detalles más significativos, dejar un hueco a la imaginación, en resumen, darles dimensión propia. Ese era mi objetivo. Y lo habré conseguido o no pero por ahí iban los tiros. Ahora, todo cambia en esta vida. Mejor dicho, TODO ES FRÁGIL. Esta mañana, mirando los periódicos, una escritora italiana en El País decía que “nadie realmente feliz es escritor”. Y no era la primera vez que lo escuchaba. Recuerdo que el escritor francés Paul Theroux dijo también algo parecido pero con otras palabras, “la felicidad no casa bien con la Literatura” o algo así. Probablemente no sean los únicos que lo hayan dicho. Pero no sé, resulta patético, ¿verdad?, ser infeliz, hablar de tí mismo. No sé, algo ha cambiado. La semana pasada estuve en el infierno. De jueves a domingo, estuve en el infierno. Estuve lo más cerca del horror que he estado en mi vida (del horror físico, se entiende, del otro aún me queda humildad para callar). El horror no es Marlon Brando con la cabeza afeitada ni el Destripador de Alan Moore. El horror son dos palabras que suenan a grupo siniestro de los bajos fondos del D.F.: CÓLICO NEFRÍTICO. Ése es el horror. Dolor físico y la sombra de un catéter amenazante. Tocar fondo. Y volver como si nada. Pues no: algo ha cambiado. CÓLICO NEFRÍTICO ES MI VIETNAM y nada volverá a ser como antes. Hay un antes y un después de CÓLICO NEFRÍTICO. Se reparten grandes cantidades de dolor, dice la canción, pero no hay ciencia que te lo quite, añado yo. Nada es lo mismo y todo es frágil, mis propias normas. Perdono y olvido y gracias a la divina comedia de la vida que “a la mitad del camino me extravió”. ¡Y vendrán más canciones para más días!
...una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar…(rodar y rodar y rodaaar...)

visado al infierno para cuatro días: "que tres milímetros deparen tanto sufrimiento no es sino una más de las crueles paradojas que nos depara esta vida"

domingo, 13 de mayo de 2012

Entrevista a Luis Alemany, Premio Literatura de Canarias


¿CÓMO TE HA IDO EN LA VIDA?
¿Y ESO A QUÉ VIENE?
ES UNA PREGUNTA.
PUES ES UNA RESPUESTA, GALLEGA.
                                 ...
- ¿CÓMO TE HA IDO EN LA LITERATURA?

- BUENO, ESO ES COMPLEJO, DEPENDE DE A QUÉ NIVELES O ESTAMENTOS TE QUIERAS REMITIR. SERÍA TAUTOLÓGICO DECIR QUE SEGURAMENTE ME HA IDO COMO ME TENÍA QUE IR, ¿NO?... SIEMPRE VA MAL. PIENSO YO, QUE SIEMPRE VA MAL. TRIUNFAR EN ARTE ES SUMAMENTE DIFÍCIL.
- ¿CUALES ERAN TUS SUEÑOS LITERARIOS?
- YO HE TENIDO SIEMPRE INSOMNIO.

Entrevista completa AQUÍ

SOL


EL BÚNKER (desliz nostálgico)


El Médano para los que no lo sepan es un pueblito costero del sur de Tenerife. Tiene poco más de mil habitantes y una playa espectacular, una de las mejores de la isla, de casi dos kilómetros de extensión. Arena oscura volcánica y tablas de windsurf por todas partes (el viento en esa zona es proverbial y de hecho es uno de los responsables de que las cremas solares turísticas y el ladrillo no hayan conquistado aún plenamente ese enclave paradisíaco). Allí pasé una parte fundamental de mi infancia. Y allí estuve la semana pasada. Era casi de noche, la marea estaba baja y me lancé a correr la playa antes de darme el último baño del día. Entonces lo vi, al fondo, cerca de las dunas: el búnker. El búnker, ni más ni menos, construido para la defensa de la isla durante la Segunda Guerra Mundial. Un bloque parecido a una caja de fósforos pero de piedra, con dos ventanitas minúsculas, para otear el horizonte: allí me fumé mi primer cigarro, allí le di el primer beso a una chica. Las dos cosas en el mismo sitio, en ese búnker, madre de dios, qué infancia, y yo sin recordarlo. El búnker, guardián de mis recuerdos hasta para mí, agazapado entre los confines, resistiendo al viento y a la burbuja inmobiliaria...

 (perdón la nostalgia).

Entrevista en El Perseguidor (suplemento cultural del Diario de Avisos, 24/4/12)


1.- Como lector entiendo Cuaderno Afortunado como un relato de viajes por las siete islas Canarias. Una historia en la que su protagonista busca las raíces en la tierra donde nació. ¿Qué visión tiene Eduardo Delgado Montelongo de las islas?

Una visión entusiasta, pasional. Y persistente. A veces pienso que ser isleño es una de las cosas que más han marcado mi vida, a nivel existencial, se entiende. Pero bueno, quizás es mucho pensar, porque vivimos una vida sola y quién sabe qué nos hubiera marcado en otras circunstancias. Lo único seguro es eso, la pasión, la intensidad.

2.- ¿Cree que Canarias puede verse como una unidad?

Yo supongo que cada cual maneja su propia Canarias en la cabeza y caben mil maneras de verla. Para mí desde luego que sí existe esa unidad. Y podría citar vínculos históricos, geográficos y culturales que aportan evidencias al respecto. Por supuesto que hay diferencias entre las islas, y en algunos casos hasta notables casos de incomunicación, pero me parece que esas diferencias precisamente ayudan a conformar el conjunto, la unidad, es decir, completan el todo con los matices necesarios para darle esa entidad de conjunto.

3.- ¿Qué capítulos del libro le resultaron más difíciles de escribir?

La verdad es que este libro resultó bastante sencillo de escribir. Lo escribí a mano en una libreta, de tirón, sobre la marcha. Luego lo pasé a ordenador y ahí sí, ahí me entretuve algo más en pulir ciertas cuestiones y desarrollar o podar otras tantas. Disfruté mucho durante el proceso, tanto la primera parte, escribiendo en la libreta, como luego, frente al ordenador.

4.- ¿Novela?, ¿diario?

No me interesan demasiado los géneros a la hora de escribir, concibo cada historia con su género particular y exclusivo. Es evidente que las influencias están ahí, y acaban por salir, por emerger y darle forma al asunto, pero digamos que en principio es una cuestión que no solo no me planteo sino que me gusta dejar en el aire, como decisión estética. En este caso concreto, Cuaderno Afortunado fue concebido como guión para un documental cinematográfico, es decir, un documental de creación hecho literatura. Algo bastante poco ortodoxo. Lo que hice luego fue vivir la historia lo más de cerca que pude, dejarme llevar por ella. El resultado final se acerca más bien a un diario de ficción o una ficción basada en hechos reales. Pues bien, etiquetas. 

5.- En la obra hay referencias al pasado legendario de los primeros pobladores de las islas, una visión mítica de los mismos. ¿Por qué pretende el protagonista reflejarse en ellas?

Los aborígenes canarios en Cuaderno Afortunado representan una referencia temporal y de contrastes, básicamente. Y como forjadores de leyendas, también. Resulta evidente que el legado actual de los antiguos habitantes de nuestras islas tiene más componentes míticos y especulativos que históricos pero, en cualquier caso, se trata de un legado valiosísimo que influye en el presente. Y es desde ese presente donde Cuaderno Afortunado encuadra su interés por este tema.
6.- Diario Afortunado bebe, a mi juicio, de una novela fundamental de la generación beatniks, El camino. ¿Conoce la obra de Kerouac o le salió así por instinto?

Conozco la obra de los beatniks, Kerouac, Ginsberg, Burroughs y los demás. Hubo un tiempo en que los leí bastante, y nunca se sabe hasta qué punto habrá podido influir. Pero los leí hace mucho, la verdad. Sí que es cierto que Cuaderno Afortunado, salvando las distancias, tiene algunas similitudes con El camino, sobre todo a nivel de estructura y de ese concepto de road trip. Y sí que es cierto que, al empezar esta historia, me propuse tratar a Canarias como a un territorio maduro, sin complacencias, convencido como estoy de su valor y sus posibilidades, de que no se la tiene que tratar como a un pobrecito, con pena, sino con la garra y la energía que los beatniks usaban para tratar al EEUU que les tocó vivir, valiendo la comparación. Es decir, sin complejos. Con la certeza de que la aventura, en el sentido en que la concibe también Kerouac en El Camino, es algo que está a la vuelta de la esquina, que nos acecha en todas partes. La gente a menudo se va al Machu Pichu o a la muralla China con una Lonely Planet en el bolsillo y se piensa que eso es aventura. Y no lo es. Aventura es dar la vuelta a Tenerife en una vespino, por ejemplo, a través de la carretera general. O ir en un velerito hasta la Gomera. No sé, son ejemplos, se me acaban de ocurrir. A veces leerse un buen libro es la mejor aventura, y además la más barata. Lo que quiero decir es que la aventura está donde estemos dispuestos a encontrarla. Y eso Kerouac era algo que tenía clarísimo. 

7.- Cuaderno afortunado más que contar una historia o historias revela algunos de los momentos que para su protagonista son más intensos, claves. ¿Por qué escogió este tipo de narrativa, acaso no confía en el relato tradicional?

Cuaderno Afortunado pretende ser una historia rellena de muchas historias en su interior, al estilo de las muñecas matruskas. La elección de algunos momentos puntuales para narrar el argumento responde, esencialmente, a una deferencia con el lector, para dejarle ese espacio a rellenar, un poco la máxima famosa de Hemingway de escribir como si se esculpiera un iceberg, dejando lo más importante escondido. La máxima era “lo más importante de un cuento no se puede contar”, creo recordar. Por lo demás, si pudiera o supiera escribir un relato tradicional lo haría, sin ningún pudor. Pero no es el caso.

8.- ¿Qué autores reconoce que le han influenciado?

Cuaderno Afortunado se nutre, esencialmente, de algunos documentales de creación, los cineastas Joaquim Jordá y Werner Herzog, por ejemplo, y la literatura de Roberto Bolaño. Dos influencias más prosaicas y directas: la serie Qué fue de Jorge Sanz y la novela de Juan Villoro Los culpables, una historia parecida a aquel cuento de Córtazar, Casa Tomada, donde el protagonista es desplazado por unas fuerzas misteriosas hacia un lugar desconocido que se parece mucho a la nada…
 
9.- Reside en Madrid, ¿cómo se ve las islas desde la distancia?

Con nostalgia y resignación, quizá con algo de mística. Con una buena perspectiva.

10.- Radiografíe, si la conoce, la literatura que se está produciendo en la actualidad en las islas. En especial la que está trabajando escritores de su misma generación.
Del flujo incesante de novedades que me llegan he leído solo unas cuantas obras y autores sueltos, me falta información para poder opinar con criterio, la verdad.

11.- ¿Cuál es la Canarias ideal para el autor de Cuaderno afortunado?

Esta es una pregunta interesante, pero plantea una respuesta casi filosófica. A mí me gusta Canarias como es, como yo la concibo o la percibo, más bien. Pero claro, si tuviera una varita mágica ni lo dudaba, le quitaba una cosa y le ponía otra: le quitaba el complejo, le ponía más conciencia crítica. Tan solo esas dos cosas. Pero no tengo varitas de ninguna clase y es probable que sea mejor así, de modo que la conclusión es simple: la Canarias ideal para mí es la Canarias que ya existe, la única posible, al menos por ahora.

12.- Cuento o novela. ¿Y qué significa para usted escribir un cuento y una novela?

Ambos géneros son imprescindibles. El cuento es un corte preciso, no puede temblarte el pulso. La novela te permite unas digresiones que van mejor con mi carácter y, además, por las exigencias que te plantea, en cuanto a mantener la constancia, como una carrera de fondo, parece que últimamente logra motivarme más.

13.- ¿Cómo plantea sus textos? Trabaja con un guión definido o apuesta por escribir, que fluyan las palabras a medida que va trabajando en el mismo…

Lo primero es el tema, partir de algo que me interese. Y cuando digo que me interese quiero decir que me vaya a interesar durante un año o más, que es lo que voy a tardar en escribir la obra. Ese tema puede ser un concepto, un lugar, un ambiente, una persona o una profesión, lo que sea. Lo que importa es que me apasione y me vaya a mantener en vilo todo ese tiempo. Lo ideal es que sea un tema que ya conozca, pero no del todo. Me explico. Tiene que ser un tema del que “me crea que sé mucho”, por decirlo de algún modo, pero no sepa tanto, y sospeche que aún me quede margen por explorar. Luego armo un esqueleto con el argumento, una página, más o menos. Ahí esbozo la estructura de la narración, a grandes rasgos, y pongo citas de autores me gusten, para darme ánimos e inspiración. Después me lanzo a rellenar ese esqueleto, parte por parte, capítulo a capítulo, e intento mantenerme lo más fiel posible al plan, sin ser demasiado estricto. Si salen cosas que mejoran el plan, las incluyo. Si hay cosas del plan que sobran, las quito. Una vez hecha la primera versión solo queda revisar de manera obsesiva el conjunto, hasta una docena de veces. Este es mi método.

14.- ¿La literatura que se escribe en Canarias debe huir de su territorio, renunciar a su paisaje?

No lo creo. Si entendemos al paisaje como la realidad circundante, a todos los niveles, no solo geográfico o natural sino social, por ejemplo, la respuesta es no, un no rotundo. Lo que debería, al menos para mí, es precisamente apresar ese paisaje o tomarlo como referencia, pero sin caer en los maniqueísmos, en lo bonitas que son nuestras islas y en el sol tan hermoso que tienen, sino ir más allá, ahondar en el paisaje más profundo: el paisaje humano.  

15.- ¿Por qué cree que los escritores de las islas son tan reacios a mirar su realidad?, ¿miedo a que no sean asumidos por otros lectores que radican en otras partes?

Bueno yo sobre este tema comparto algunas opiniones polémicas con el escritor gran canario Víctor Ramírez. Creo firmemente en un complejo canario atávico, casi fundacional, ese complejo de cola de león que nos lleva a ser apocados y miedosos en algunos aspectos, a no creernos que nuestra realidad es igual o más válida y valiosa que cualquier otra. Ese complejo queda reflejado para mí en planteamientos del tipo “y de qué vamos a vivir” o “el canario habla mal castellano”. Es algo muy nuestro, algo que viene de la historia de Canarias desde la colonización, de esa concepción auxiliar que se nos ha dado interpretar. Y me refiero a cuestiones morales, culturales, profundas. Evidentemente el canario está muy orgulloso de sus islas, porque esa belleza natural nunca le ha sido negada (por conveniencia, probablemente), pero le falta el orgullo para zafarse, para no ser loro, para ser actores de nuestra propia película y no meros figurantes.
 
16.- ¿Considera que hay características comunes entre los escritores de su generación que están apostando por la literatura desde estas islas?

Lamentablemente me falta conocer más a los escritores de mi generación para poder dar una opinión al respecto.

17.- Se habla siempre del mar, de isla entre los narradores canarios. Estos temas los encuentro muy presentes en Cuaderno afortunado, ¿hasta que punto le han marcado?

El influjo de esa poética es evidente, ya digo, ser isleño es una de las cosas que más han marcado mi existencia, a todos los niveles.

18.- Aprecio también cierta sensación de desarraigo, de exilio interior del protagonista.

Mi novela en cierto sentido es un experimento de la percepción, un esfuerzo por mirar algo que ya está muy visto pero con otros ojos. La idea central de Cuaderno Afortunado era ésa, un redescubrimiento. Para lograrlo había que mantener cierta distancia, no caer en las tentaciones de la alabanza o el descrédito. Me propuse tratar las cosas de manera aséptica, sin predisposiciones. Tal vez por eso al lector que se adentra en las páginas de mi historia le desconcierta esa neutralidad, esa falta de pronunciamiento, de afiliación a alguna causa. Pero, aunque suene pretencioso, era justo lo que pretendía transmitir.

19.- La última, ¿está trabajando en alguna nueva obra? ¿Podría adelantarnos algo de la misma?

Este mismo año me publicarán una novela de piratas que escribí hace tiempo, Johanna. Pero en lo que estoy trabajando ahora es en una historia sobre el porno. Una novela negra sobre el porno, ambientada en Europa del Este, Praga, Budapest, Bratislava. Ya estoy metido en ella, hasta el fondo, me tiene en vilo.